Buenas tardes lectores!! 🙋
Este año, tal vez un poco más adelante, escuchareis a menudo la palabra EMPATÍA, antes de que esto os pille por sorpresa como enfermer@s en proceso que somos os vamos a intentar dar a conocer mejor este término.
La palabra empatía deriva del término griego Empháteia (sentir dentro afecto), pero no será hasta finales del S. XVIII cuando, a partir del término alemán EinFülung (sentirse dentro de), se hace una verdadera aproximación etimológica a lo que hoy en día entendemos por empatía.
Si buscamos en un diccionario Empatía significa: Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona.
En palabras mas coloquiales, “ponerse en la piel del otro”, es así, sentir aquello que le ocurre a una persona ajena (o no tan ajena) sin que ese suceso que el ocurre nos pase a nosotros.
La teoría es muy fácil, pero cuando realmente se aprende esta palabra es en la realidad, aunque seguramente ya os haya pasado o lo hayais sentido.
Deciros que para bien o para mal, os queda mucho por aprender de esta palabra, y como me gusta mas llamarlo de este sentimiento.
Antes, decir que no todo el mundo la desarrolla de la misma forma claro, no todos podemos sentir lo mismo, de esto depende el tipo de persona.
Importante →Límite de la Empatía.
A continuación os dejo un párrafo que explica Alberto Barbero en su blog sobre la empatía.
La empatía es limitada
Si a veces llegas a casa con tu capacidad empática por los suelos sabes de qué te hablo. Y es un problema porque a veces llegamos donde las personas que más queremos “hechos unos zorros”. La cosa es que, al igual que los niveles de energía van agotándose conforme pasa el día, también nuestra capacidad de escucha y de prestar una atención de calidad va reduciéndose a lo largo del día.
¿Podría tener sentido, entonces, elegir bien con quién “gastamos/ invertimos” nuestra empatía? No se trata de dejar de ser correctos con todo el mundo, se trata más bien de la cantidad de tiempo que dedicamos a empatizar con otros. Dejarnos interrumpir frecuentemente, por ejemplo, es algo que nos va haciendo perder productividad y que nos genera estrés. Un estrés que pagamos nosotros mismos y otros. En este sentido, gestionar asertivamente algunas interrupciones puede ser una forma de gestionar mejor la propia energía y poderla también compartir de un modo más eficaz.
¡Y NO OLVIDÉIS LO MEJOR!👇
BENEFICIOS DE SER EMPÁTICO:
- Menos estrés, y respeten más los tratamientos que se les han recomendado.
- Cuando los pacientes son tratados en forma empática, mejoran sus variables de salud, como la presión sanguínea, la vulnerabilidad a infecciones, etc. Esto se potencia además, con el hecho abundantemente comprobado, de que menor estrés, implica más fortaleza en el sistema inmunológico.
- Disminuyen los errores médicos, al haber una mayor identificación con los pacientes.
- Y los médicos mismos reportan que al ser empáticos, su trabajo tiene más sentido, es más coherente, se sienten más satisfechos, y disminuye el síndrome de burnout.
Me ha gustado mucho la entrada, Me parece un tema importante y que todo el personal de enfermería tiene que tener en cuenta a la hora de tratar con pacientes.
ResponderEliminarUn saludo.